
En Estampas etnográficas del noroeste de Tenerife, Manuel J. Lorenzo Perera reúne una serie de estudios y descripciones sobre prácticas, oficios y formas de vida tradicionales del noroeste de la isla.


En Estampas etnográficas del noroeste de Tenerife, Manuel J. Lorenzo Perera reúne una serie de estudios y descripciones sobre prácticas, oficios y formas de vida tradicionales del noroeste de la isla.


Esta obra del Profesor Nicolás Díaz Dorta recoge diversos apuntes y referencias históricas sobre el municipio de Buenavista del Norte, abordando aspectos relacionados con su origen, evolución social y tradiciones locales.


El libro San Antonio Abad y su festividad 1528-2000 Buenavista del Norte, el historiador Álvaro Hernández Yanes recoge la historia y evolución de una de las celebraciones más representativas del norte de Tenerife.


Los higos porretos constituyen una preparación tradicional vinculada al cultivo de las tuneras y sus frutos (higos de pico, higos chumbos o higos porretos).


La cerámica tradicional constituye una de las expresiones artesanales más antiguas del entorno de Teno, heredera de técnicas ancestrales que se han mantenido sin el uso de
torno.


La pita o flauta de caña constituye uno de los instrumentos tradicionales más característicos del patrimonio musical del norte de Tenerife. Elaborada a partir de materiales vegetales como la caña, la higuera o el laurel, se trata de una pequeña flauta de embocadura biselada que presenta dos orificios en la parte frontal y uno en la posterior.


La Suelta de la Diablita de Buenavista del Norte constituye una manifestación festiva y
ritual con profundo arraigo histórico en el municipio, considerada durante más de un siglo
la celebración más importante del pueblo.


En la franja costera de La Caleta de Interián, en el Municipio de Los Silos, se conservan pequeñas concavidades naturales sobre rocas volcánicas donde tradicionalmente y desde tiempos antiguos, se obtiene sal marina de manera artesanal.


Los Diablos de El Tanque constituyen una manifestación festiva de carácter popular con una larga tradición en el municipio, recordada por las personas mayores como una costumbre centenaria. En sus orígenes, esta representación tenía lugar en las vísperas del patrón de la parroquia de San Antonio de Padua, y estaba protagonizada únicamente por dos figuras: el Diablo y la Diabla.


Los chicles de tabaiba dulce constituyen una práctica tradicional vinculada al aprovechamiento de la flora autóctona canaria, especialmente de la especie Euphorbia balsamifera, presente en zonas costeras y de medianías bajas del archipiélago. A partir del látex blanco que exuda esta planta se obtenía, tras su secado, una sustancia gomosa que se mascaba como entretenimiento, principalmente por la infancia en contextos rurales. Esta práctica refleja el conocimiento popular del entorno natural y la utilización cotidiana de recursos vegetales disponibles en el territorio.