
El entorno de Teno Alto ha conservado durante siglos un valioso conocimiento astronómico y meteorológico, transmitido de generación en generación por su campesinado. La observación del sol, la luna y las estrellas funcionó como un auténtico calendario natural que guiaba las labores agrícolas y ganaderas, permitiendo anticipar estaciones, lluvias, siembras y cosechas. En este contexto, se identifica también un conocimiento amplio de algunos objetos celestes que, en ocasiones, tienen denominaciones propias en base al propio contexto cultural.


